Blog de Psicología
De Adrià Cabestany
Tu espacio de psicología, bienestar y calma.
«¡Ya no puedo más! ¡Siempre se repite esta misma historia!»
Estas frases, extraídas de la conocida canción de Camilo Sesto, pueden parecer exageradas… hasta que nos damos cuenta de que, en el fondo, describen muy bien cómo nos sentimos muchas veces.
Quizá no lo digamos cantando, pero nos lo decimos por dentro cada vez que volvemos a tropezar con la misma piedra, que discutimos por lo mismo con la misma persona, o que nos sentimos igual de bloqueados frente a situaciones que, aunque cambien de forma, parecen siempre dejarnos en el mismo lugar.
Desde la psicología, un patrón es una forma repetitiva y automática de actuar, pensar o sentir frente a ciertas situaciones. Es como un camino mental que tomamos sin darnos cuenta, una ruta conocida que nos da cierta seguridad… aunque muchas veces nos lleve a un callejón sin salida.
Los patrones no son ni buenos ni malos en sí mismos. Nos ayudan a funcionar en el día a día y a responder de forma rápida. El problema aparece cuando un patrón se convierte en una respuesta rígida, cuando lo repetimos incluso si no nos funciona, incluso si ya no encaja con lo que queremos o necesitamos.
Como dice el refrán: “Para quien solo tiene un martillo, todo son clavos”.
Intentamos resolver todos los problemas con la misma herramienta, aunque cada situación requiera algo diferente.
Los patrones se forman a lo largo de nuestra vida. Pueden surgir por experiencias tempranas, por aprendizajes familiares, por estrategias que en algún momento funcionaron… pero que ahora nos mantienen atrapados en dinámicas que nos frustran o nos hacen daño.
Por ejemplo:
Estos son solo ejemplos. Cada uno tiene sus propios patrones. Lo importante es reconocerlos, porque lo que no se conoce… se repite.
Porque los patrones son como el agua para el pez: están tan integrados en nuestra forma de ser que no los vemos. Actuamos “en automático”, pensando que estamos eligiendo, cuando en realidad estamos reaccionando como siempre lo hemos hecho.
Incluso los profesionales de la psicología pueden vivir atrapados en sus propios patrones. No es algo que se enseñe de forma clara durante la formación académica. Se necesita tiempo, reflexión y muchas veces, acompañamiento, para detectar esos esquemas que nos llevan a vivir en círculo, como una noria que gira sin parar.
Cuando empezamos a reconocer nuestro patrón, ocurre algo muy valioso: tenemos la posibilidad de elegir hacer algo diferente. No se trata de cambiar de golpe ni de dejar de ser quienes somos, sino de recuperar la capacidad de decisión, de decir “esto ya no me sirve” y buscar nuevas formas de estar, de actuar y de relacionarnos.
Bajar de la noria. Volver a tener dirección.
Incluso los profesionales de la psicología pueden vivir atrapados en sus propios patrones. No es algo que se enseñe de forma clara durante la formación académica. Se necesita tiempo, reflexión y muchas veces, acompañamiento, para detectar esos esquemas que nos llevan a vivir en círculo, como una noria que gira sin parar.
He preparado un espacio donde puedes dar los primeros pasos para entender cómo funcionas y qué dinámicas se repiten en tu vida.
Si necesitas una mano, puedes escribirme al 651 621 597 o a [email protected].
Y si estás listo para dar el paso, accede a la valoración.